El enfoque positivista inicia un pensamiento que rompe con el pasado y busca respuestas tomando como punto de referencia al ser humano, esto sentó las bases de una nueva fuente de conocimiento, así como también fue de utilidad para el inicio de la criminología.
Algunos
exponentes de este movimiento son pensadores como Lombroso, Garófalo y Ferri, quienes
le dieron un impulso a la criminología para establecer como una ciencia.
Este
movimiento intelectual se basa en el conocimiento de aplicar el conocido método
científico, y su enfoque se centra en el estudio del comportamiento del ser
humano, en su aspecto individual y el comportamiento en sociedad, en los
factores sociales y antropológicos, y ya no se le da tanta importancia al
delito como si lo hace la escuela clásica.
Positivismo
criminológico es el nombre que se le da al movimiento o también llamada escuela
positivista, este mismo se aleja del libre albedrío, esto debido a que existen condicionantes
endógenas o exógenas. Como base se descartan las ideas preconcebidas y se
inicia de la observación y experimentación como el cimiento del conocimiento.
Este
movimiento busca identificar las causas del delito, se descarta generalizar a
la persona como delincuente, la pena debe tener una utilidad que busque la readaptación
de la persona y se cambia el concepto como sanción.
Si
hablamos de los exponentes principales o más reconocidos podemos empezar hablando
del médico y psiquiatra italiano Ezechia Marco Lombroso (1835-1909), quien
era más conocido bajo el seudónimo de Cesare Lombroso, fue el fundador de la antropología
criminal y a quien también se le conoce como el padre de la criminología,
gracias a sus estudios que tenían como objetivo principal a la persona (delincuente).
Lombroso
rompe con el enfoque que se centraba en el delito o la pena y se centra en la
persona, lo que genera una separación respecto al derecho penal que se centra en
el delito y la pena, mientras por su parte la criminología como ciencias incluye
al ser humano y su entorno y deja al delito como una consecuencia del
comportamiento de la persona infractora.
Zúñiga
(2021) menciona que:
Después de examinar diferentes criminales de su época,
Lombroso coligió la teoría atávica, la cual se basa en la selección natural
darwiniana en la que el simio se convierte en el homus sapiens actual; no obstante,
las personas que delinquen tienen una particularidad de que son menos evolucionados
(una etapa intermedia entre simio y hombre). Lombroso advierte en los malhechores
diversas anomalías o deformaciones en su fisionomía que no las tiene la persona
normal; por lo tanto, el delincuente se constituye en una persona inferior, un
resabio o retroceso dentro de la etapa evolutiva del ser humano, ante lo cual
los genes heredados son los trasmisores del delito entre progenitores y
descendientes (Zúñiga, 2021, pp.29-30).
Lo
expuesto por Zúñiga con respecto a Lombroso nos puede indicar que gracias a
este estudio se puede hacer una tipología del criminal, ya que menciona que
pueden existir delincuentes natos que heredan genéticamente esto de sus antecesores
y lo pasan a sus progenitores.
Otro
de los postulados de Lombroso es y contribución a destacar fue que en las
prisiones los delincuentes con demencia no convivieran con los criminales sanos.
Si
destacamos a otro de los miembros de esta escuela positivista se debe hablar de
Enrico Ferri (1856-1929) quien fue político y sociólogo italiano, y en un futuro,
criminólogo, reconocido como el padre de la sociología criminal.
Ferri
aprovecha el desligamiento del estudio del delito y la pena, y se decanta por
estudiar a la persona, pero de manera diferente a como lo hizo Lombroso, él centra
su atención a la persona en un contexto dentro del medio en el cual está circunscrito.
Esto
porque para Ferri, Lombroso se equivoca en haber dado importancia a los datos
de craneología y antropometría, en lugar de los de psicología, luego piensa que
no tuvo que haber mezclado a todos los delincuentes en una sola clase, y piensa
que son de mayor importancia el papel que juegan los factores sociales y del
ambiente en el estudio del delito.
Ferri
reflexiona que las acciones humanas socialmente correctas o incorrectas son el producto
de las condiciones físico-psíquicas, que tienen relación con otro ser vivo o ambiente
físico y social que los rodea, y se ven directamente influenciadas por factores
criminógenos que facilitan los actos antisociales y delitos.
Por
último, para acabar con los referentes de la escuela positivista se debe mencionar
a Raffaele Garófalo (18451-1934), conocido jurista y criminólogo italiano,
además de que fue discípulo de Cesare Lombroso. Uno de sus postulados fue que
abordó de igual manera como su maestro la tipología de los delincuentes y los
describe de la siguiente forma:
-
Asesino: personas con la facultad de ideación incluso normal;
criminales que tienen ciertos instintos y arranques que pueden compararse a los
de los salvajes. Están desprovistos de todo sentimiento altruista, por tanto,
obran exclusivamente bajo impulso de sus deseos.
-
Violento: Persona carente de sentimientos de piedad, lo que le conduce
a cometer delitos violentos. Pueden cometer las acciones bajo influencia de prejuicios
sociales, políticos, religiosos. Pueden ser arrastrados al delito por su
temperamento pasional o de excitación.
-
Ladrón: Carece de probidad y altruismo. Se encuentra condicionado por
el ambiente, que es un medio insano en el cual es más fácil perder el sentimiento
de probidad. Pueden degenerar otros delitos relacionados con sustracción ilícita
de dinero no violenta como fraudes.
-
Lascivo o Cínico: Un cuarto tipo de delincuente, que no se aprecia en las
primeras versiones de su obra, es el criminal lascivo o cínico. Estos son
delitos debido a un impulso sexual y ofensas a la castidad. Aduce que es la
falta de energía moral en lugar de la ausencia del sentimiento de piedad que lo
causa.
Fuente:
(Garófalo, 1890).
Si se quiere más información del positivismo criminológico se puede visualizar el siguiente vídeo de José Antonio Rodríguez
Referencias
Garófalo, R. (1890). La Criminología. Traducido por Pedro Dorado
Montero. Madrid: Editorial la España Moderna.
Zúñiga, R. (2021) Fundamentos de criminología. San José. EUNED.
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